martes, 8 de abril de 2014

Los ucronistas

 
Los ucronistas
CF
190 páginas
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Sinopsis

En un futuro no muy lejano la raza humana ha sido capaz de crear universos sintéticos y habitables, copias no exactas del nuestro, por las cuales es posible navegar tanto en el tiempo como en el espacio. El Consejo Ucronista es el órgano encargado del estudio de la Historia Virtual y de las Ucronías, que ellos mismos generan alterando los hechos para experimentar con la evolución social e histórica. 

Cuando a uno de los patrulleros del tiempo encargados de tales estudios, el doctor Kappel, le falla el instrumental mientras forzaba la Historia para que Hitler muriera, y empieza a interaccionar con los habitantes de la ucronía, más reales de lo que le habían contado, empiezan también sus dudas sobre la moralidad de las misiones, muchas de la cuales terminan con guerras, revueltas y muerte.

En Victoriana, uno de esos mundos sintéticos, afectado repentinamente por fenómenos anómalos, la señorita Ingram, una científica del Cambridge de 1890, ansiosa de reconocimiento, quiere descubrir por qué han dejado de funcionar algunas de las leyes de la Física. Para ello organiza una expedición a Transilvania, donde se han visto unos peculiares hombres vestidos de plata a los que achaca las alteraciones. El viaje estará plagado de peligros, y hasta tendrá que enfrentarse con vampiros y seres de muy baja catadura.

En Germania, un mundo alternativo en el cual Hitler murió en un atentado y no llegó a tener lugar la II Guerra Mundial, gobierna en 1969 Korbinian Abendroth, un dictador nazi obsesionado desde niño con el diario de la señorita Ingram, un libro misterioso donde se narra una extravagante expedición en busca de hombres que dominan el tiempo y el espacio. No descansará hasta cumplir su sueño de encontrarse con ellos, mientras trata de eludir guerras y atentados contra su persona.

Kappel, Ingram y Korbinian entrecruzarán sus historias en una aventura delirante cuyo final son en realidad todos los finales posibles.

"Si posees el tiempo, posees el mundo. Si posees un mundo, posees el tiempo."


Primeros capítulos:



El profesor Kappel solía decir, irónicamente, que la Historia había comenzado por segunda vez el día en que el Laboratorio Europeo había rasgado el velo del espacio-tiempo con sus veinte gigantescos láseres de cuatrocientos petavatios, y logrado extraer de la fisura infinitesimal un chorro de partículas exóticas a las que acabarían llamando Omega.
Dotadas de masa y energía, y de una enigmática estabilidad que desafiaba los dogmas establecidos por la mecánica cuántica, las partículas Omega se podían combinar para generar materia con un gasto ínfimo de energía y con gran facilidad, como si buscaran por naturaleza el contacto unas con otras para imitar nuestro entorno, aunque el resultado fuera una sustancia etérea, fantasmal casi, que resultaba inútil para su uso en la vida cotidiana, empero, nada desdeñable en su valor científico. Eso implicaba la existencia, más allá de la fisura abierta, de un universo que vibraba en el plano de las sombras fantasmagóricas, pero tan real como el nuestro, de una increíble capacidad creativa, imagen especular de lo conocido.
Sin embargo, la idea de que gracias a tan extraordinarias partículas subatómicas, de propiedades casi mágicas y tamaño incluso menor que los quarks, se llegaría al conocimiento definitivo sobre el origen de todo y se aclararían los puntos difusos de las teorías sobre el Big Bang, la materia oscura o los agujeros negros, pronto fue superada en favor de nuevas perspectivas. Ahí afuera había todo un mundo hecho de «eso» que podía convertirse en «esto». Y nosotros teníamos acceso al filón de una mina casi infinita. El orgullo fáustico hizo volar la imaginación a cotas pocas veces alcanzadas en la historia.
Dado que la corta duración de la vida humana impedía la exploración directa de mundos tan lejanos, al laboratorio Europeo se le ocurrió, recurriendo a viejos refranes, que resultaba más factible traer la montaña a Mahoma. Jugar a ser Dios podía ser la más dulce venganza del hombre contra las ideas supersticiosas que durante milenios habían oscurecido el alma de su especie. Los antiguos miedos fueron sepultados por la fe en la cualidad superior de las criaturas orgánicas e inteligentes. Y cuando el miedo desapareció la creatividad fluyó sin cortapisas.
Un equipo científico creó átomos de elementos químicos vinculando partículas omega, algo que, como ya se dijo, era mucho más fácil y menos costoso de hacer, en términos energéticos, que con partículas normales; otro recombinó las moléculas resultantes para formar, en un sistema cerrado (un enorme contenedor electromagnético en forma de esfera semi transparente), con ayuda de la gravedad, estructuras que simulaban estrellas, planetas y nubes de polvo cósmico equivalentes a las de nuestro mundo. Poco a poco, las construcciones de objetos estelares simples crecieron y se unieron a otras en un sistema cada vez más complejo, de tal manera que ya podía ser llamado con toda propiedad «universo».
El primer mundo sintético en miniatura se convirtió en una réplica casi perfecta del nuestro. Había resultado imposible recrear por entero las leyes de la física y la química, o las especiales circunstancias y rigores de las épocas primigenias de la creación; por ende, se trataba un sistema de edad similar al del nuestro (con el amplio margen que se derivaba de las cifras astronómicas), adulto y bien formado, que contaba con las condiciones necesarias para albergar, en un futuro, vida orgánica e incluso, si el azar así lo estimaba, vida inteligente.
Lo del futuro era una forma de hablar. El tiempo pasaba en un parpadeo para los científicos; pero serían eones para hipotéticos habitantes del mundo. Tal circunstancia facilitaba la observación de los cambios, que sucedían como fogonazos ante los ojos admirados de los investigadores, lejanos y, al tiempo, omnipresentes, como un panteón de dioses contemplando su creación.
El más divertido juguete para científicos había atraído la atención del mundo entero. Cada día surgía una novedad, que corría parejas con la evolución de la entropía generada en él, lo que otros llamarían la flecha del tiempo. Aquí una supernova que estalla; allá un agujero negro; en otro lugar, una catastrófica colisión de planetas. La belleza de esta violencia salvaje eclipsó cualquier otra manifestación artística, hasta que, un día, se difundió la más asombrosa pero esperada de las noticias: en el pequeño universo había vida.
Ocurrió en un planeta igual a la tierra, cerca de una estrella con las mismas trazas que el Sol, de densa atmósfera y asfixiante temperatura, cerca de unas grietas volcánicas que hacían borbotear una charca. Para sorpresa de los científicos, en miles de planetas había tenido lugar toda una explosión de civilizaciones, criaturas y seres de tan extrañas naturalezas, que incluso a ellos, de mente más abierta que el común de los mortales, les costaba asimilar.
Aminoácidos, moléculas, azúcares, cetonas, alcoholes, organismos unicelulares, pluricelulares, animales y plantas, monstruos, vida degenerada por la dureza de un nuevo clima, muerte y extinción, nuevo surgimiento, el ser humano, nueva extinción masiva… Y todo en unos pocos días terrestres. ¿Sería ese el futuro de todo, ya que hasta entonces se había comportado como una réplica casi idéntica? ¿O el azar que supuestamente nos gobernaba podría alterar lo que habían visto y generar un número infinito de posibilidades?
A fin de estudiar lo que para los sabios eran periodos de tiempo inimaginablemente pequeños se tomaban grabaciones telescópicas (o tal vez habría que decir microscópicas) mediante lentes y sensores pegados a la membrana del universo, que luego se traducían a escalas más asequibles para el entendimiento humano. Hasta que la osadía llegó al extremo de enviar físicamente sondas y misiones tripuladas de exploración, mediante lanzaderas y trajes cuánticos que evitaban el peligro de las condiciones de estrellas, planetas y agujeros negros, extremas e incompatibles con la vida. El regocijo de las mentes más agudas era tan inmenso como infantil en su pureza. Más de un científico exigió que le bajaran el universo de la bóveda donde flotaba solo para poner las manos sobre su superficie, sentirla palpitar y sentirse al tiempo dueño del mundo.
A lo largo de las décadas, el Laboratorio Europeo había pulido el procedimiento de construcción de mundos, que algún periodista llamó impropiamente clonación (esta fue, de todas formas, la nomenclatura que al final permanecería), de tal modo que habían logrado símiles del nuestro más ajustados, y que servían a la Física con mayor eficiencia que ningún otro instrumento creado hasta entonces. La nueva generación de viajeros cósmicos virtuales conoció maravillas jamás soñadas.
En aquel tiempo, el concepto de lo que se podía considerar ciencia era abierto y transversal. Como en la época de los griegos, existía una comunión perfecta entre las disciplinas matemáticas y científicas y las humanísticas. Unas tomaban métodos y procedimientos de las otras, en busca de un conocimiento total, que era el objetivo de la civilización, tras haber abandonado por fin el periodo oscuro en esta que gastaba la mayor parte de sus energías aniquilado a una parte de sus miembros.
La Historia empezó a ser estimada en un modo nuevo. Por fin podía ser una ciencia casi exacta. En el pasado se había creído que no respondía a las exigencias del método científico, al verse influida por la subjetividad y lo tendencioso. Sus afirmaciones se basaban en vestigios, testimonios dudosos, pruebas materiales, estratos excavados, trozos de huesos y de cerámicas, papeles sacados de contexto. No resultaba posible recrearla en un laboratorio en condiciones de análisis riguroso. Tampoco poner a prueba diferentes modelos teóricos sobre las sociedades, la economía y las culturas ni predecir su futuro y evolución, como hacían las Ciencias Duras con los objetos y relaciones que eran de su competencia. Pero si los seres humanos eran naturales, y estaban sujetos a la física y química al igual que todo objeto en el universo, su comportamiento y el de sus grupos debía de obedecer a unas leyes determinadas y determinantes.
Con la extensión de los microuniversos, los teóricos de la disciplina se dieron cuenta de que no solo la Física sino también la Historia habían encontrado una nueva vía revolucionaria. Ya no sería más la ensalzadora de etnias, grupúsculos y culturas concretas, ni la manipuladora y tergiversadora de hechos con intención política. De hecho, la política hacía tiempo que había desaparecido en aras a la tecnocracia. Cuando miraban al pasado, muchos se sorprendían de que la Humanidad hubiera sobrevivido durante tan largo tramo de su existencia sin atenerse a las leyes de la Razón y la Tecnología. La Historia podría convertirse, pues, en una ciencia tan lúdica como descriptiva, completa y estructurada, no solo dando a conocer lo que realmente había sucedido sino también imaginando variaciones y estudiando si era posible establecer esas leyes que tan esquivas habían sido durante miles de años. Y es que las partículas omega se comportaban de un modo tan extraño que si bien eran capaces de copiar el universo hasta la fecha presente, los científicos no tenían certeza sobre su fidelidad al futuro. Cada universo evolucionaba con notables diferencias, una vez pasada la actualidad, aunque la muerte fuera el final para todos. Era como si cada copia contuviera el pasado conocido y millones de futuros hipotéticos. Los fascinantes y múltiples universos estaban abiertos a la exploración no solo de lo sucedido, sino de aquello por suceder.
Para satisfacer las necesidades de la nueva disciplina académica surgida de la Historia se creó el Consejo Ucronista, la máxima autoridad en materia de Historia Alternativa. Los físicos pusieron a su disposición unos cuantos universos para que jugaran con ellos en la forma que estimaran pertinente. Dado que solo interesaba la mínima fracción de la historia del universo en la que se había movido el hombre, sus mundos eran mucho más pequeños y manejables, creados a medida. Se podían diseñar muchos de ellos con poco esfuerzo. No se escatimaron medios en este particular.
El profesor Kappel, en sus continuas visitas a la Gran Sala de los Mundos, donde flotaban estos en forma de esferas de diferentes tamaños que no se rozaban, como globos llenos de vida y violentas reacciones fisicoquímicas, era incapaz de contener la emoción que le suscitaba saber que tenía ante sí miradas de historias similares a la suya, historias posibles, historias improbables, historias incluso imposibles antes del hito científico, como las que contenía la Fictioesfera, donde se recreaban criaturas de la mitología, seres mágicos, escenas y escenarios de libros famosos, y el mundo de los Arquetipos, algo sumamente abstracto e intrigante que aún no había tenido ocasión de conocer en extenso.
Siendo especialista en Historia Virtual de los siglos XIX, XX y XXI, al profesor Kappel le estaban encomendados universos replicados del nuestro cuyo fin era ser cambiados. Estas copias nunca eran exactas, tanto por la dificultad que esto entrañaba, desde un punto meramente técnico, como por los continuos experimentos que se llevaban a cabo sobre el terreno, y que terminaban por alejar la Historia Virtual de la Real.
Como los viajes en el tiempo eran imposibles, la única oportunidad para conocer el pasado era convertirse en «patrullero» Ese propósito había sido el que había llevado al profesor Kappel ante el consejo Ucronista para postularse, apenas había abandonado la universidad.
Ya entonces era consciente de que no sería lo mismo que desplazarse de verdad en el tiempo: no vería al auténtico Julio César en los segundos previos a ser asesinado, su expresión de sorpresa atormentada, las miradas cruzadas de los conspiradores, el sudor de la frente de la víctima al percatarse de lo poco que le quedaba de vida, ni contemplaría la llegada de las tres carabelas a América desde la playa de la Hispaniola como un indio asombrado y aterrado ante lo desconocido, sino copias de estos elementos, muy fieles, muy logradas, pero, a fin de cuentas, construidas con una materia diferente, un «cómo pudo haber sido» que era, no obstante, lo más próximo a echar un ojo por la ventana de la Historia.
La complejidad y fidelidad de esos remedos desafiaban a su mente. Gracias al transporte cuántico, las lanzaderas, los patrulleros del tiempo podían disminuir su tamaño, traspasar las membranas y visitar los mundos, pudiendo manifestarse o no ante sus habitantes en la cronología deseada. Lo ideal era no hacerlo, ya que una intervención externa no autorizada podía alterar el experimento y echar a perder todo el modelo. Como en las viejas películas de viajes en el tiempo donde los viajeros tenían como consigna no cambiar nada para no afectar al futuro, los patrulleros procuraban pasar lo más inadvertidos posible. A ojos de los pobladores de los mundos estos mostrarían, de ser percibidos, el mismo comportamiento que un fantasma, una criatura legendaria o un dios: desapariciones misteriosas, actividades desconocidas y oscuras, presencias difusas y sombras en una pared.
La primera vez que Kappel entró en un mundo virtual se sintió desconcertado. A simple vista, en nada difería de la imagen del Londres que recordaba. Allí estaban el Big Ben y la arquitectura neogótica de las Casa del Parlamento, con el Támesis a sus pies. Se encontraba en una imitación del año 2014, tal y como había sido. Seguramente había algún pequeño cambio, pero era imposible saberlo. En principio, nada desentonaba: las calles estaban en su sitio, los políticos en sus cargos, las empresas en sus negocios, los turistas tomando fotos.
El plan era tan sencillo en su explicación como espectacular en sus resultados. Kappel debía crear un punto Jonbar, término extraído de la Literatura de Ciencia Ficción para definir el hecho histórico cuyo desenlace, diferente al real, genera una línea histórica alternativa. Los científicos habían decidido llamarlo así, dado que, en fondo, eso era lo que ellos creaban, ucronías susceptibles de ser observadas.
Previamente, el consejo ucronista había establecido una teoría o modelo sobre qué pasaría en caso de que estallara una guerra nuclear ese año (algo que no había sucedido en la realidad, por supuesto).
Los sabios habían aportado predicciones de variada índole, e incluso contrapuestas. Uno de ellos afirmaba que la III Guerra Mundial supondría la destrucción de la raza humana; otro llegaba más lejos, al sugerir que ni la tierra se salvaría de tamaño conflicto (en aquel tiempo el arsenal nuclear era tan inmenso que bastaba para arrasar el planeta varias veces); unos cuantos, más optimistas, sostenían la alucinante premisa de que los supervivientes saldrían adelante con mucha mejor disposición de ánimo y lograrían forjar una civilización superior y pacífica, que se podría estudiar e imitar. Naturalmente, estas posturas, que Kappel solo conoció a posteriori, habían sido discutidas en asamblea durante virulentos debates, que no habían hecho nada por alcanzar una puesta en común. En ese momento, el Consejo Ucronista había decidido, como hacía siempre en ese punto, enviar una misión para comprobar cuál de los sabios había planteado el modelo más certero.
Dado que una mínima alteración de la Historia podía, en teoría y según la teoría cuántica, generar un número infinito de escenarios, el Consejo Ucronista había diseñado un método para filtrar matemáticamente las opciones, de modo que al aplicarse el punto Jonbar solo pudieran ser observables entre dos y cuatro realidades alternativas.
La forma de crear una inflexión había sido estudiada y planificada con ayuda de todo un equipo de expertos. Kappel no había viajado tampoco solo a ese Londres de 2014, aún idéntico al original, aún impoluto y no mancillado por las ansias de conocimiento y el carácter juguetón de la facción más inteligente de la humanidad. Lo acompañaban varios especialistas en diversos campos, cuya misión era mezclarse con la gente e ir preparando el terreno, mediante ideas sibilinas, golpes de mano, conspiraciones, o cualquier otra manipulación que lograra cambiar el devenir de la Historia según lo deseable. A esto lo llamaban «sembrar». Los comandos de siembra de puntos Jonbar permanecían varios meses o años en ese mundo (dependiendo de la complejidad de sus objetivos), con lo cual les era dado constatar la evolución de primera mano a lo largo de siglos virtuales.
La sensación que Kappel tuvo fue la de haberse introducido en una película donde todo parecía real. Los sabios ucronistas defendían la idea de que las réplicas podían generar, en algunas mentes susceptibles, la falsa idea de que poseían materia convencional. Pero no eran sino un decorado donde se desenvolvían sus habitantes, marionetas con una vida ilusoria y mecánica, solo imitación de las auténticas pasiones y pulsiones orgánicas.
En aquella primera misión, generaron el caldo de cultivo para que brotaran la ira y el odio entre dos naciones dotadas de poder destructivo como eran EE.UU y Rusia. Un atentado que mató al Presidente del primer país, atribuido al segundo, dividió el mundo en dos escenarios: en uno de ellos, la respuesta visceral y contundente del agredido desencadenó primero, un infierno de fuego, y, luego, de hielo, por el que se arrastraron durante decenas de años los pocos supervivientes; en el otro, la calma y el buen sentido habían aconsejado resolver el asunto con un castigo de alcance limitado que había arrasado Moscú y había propiciado, en vista de la catástrofe, un diálogo tenso, pero fructífero. Las armas nucleares habían quedado prohibidas, al igual que las naciones.
El profesor, como patrullero del tiempo, había detectado el instante preciso en el que la historia había bifurcado su camino para dividirse con ella. Cada uno de sus yoes había quedado en uno de los escenarios, tomando notas, grabando y levantando actas de lo acontecido, saltando con ayuda de sus lanzaderas cuánticas hacia el futuro (en realidad, salía del mundo, fuera de la membrana, y volvía a entrar en otra fecha, ya que no era posible «deslizarse» desde dentro), para comprobar el desarrollo a lo largo de los siglos.
Fue fascinante y aterrador contemplar el paisaje desolado del mundo post apocalíptico, la miseria y hambruna de los humanos que luchaban por sobrevivir, la ruina de las grandes ciudades, el Big Ben en sus huesos, muros de piedra informe, enormes socavones y cráteres llenos de hierros fundidos y retorcidos, y saber que permanecía a salvo de las radiaciones y peligros gracias su traje cuántico y a no estar hecho de la misma materia que el paisaje. Se sintió igual de poderoso que un dios, dotado de sus prerrogativas de invencibilidad, un Aquiles sin talón, al que ni la lava de un volcán activo dañaba, un viajero capaz de respirar bajo el agua y entre las atmósferas más densas y cargadas de gases ponzoñosos… a no ser que fallara el traje y se adaptara por accidente a la materia del lugar, cosa que hacían de vez en vez, si la dificultad de la siembra lo exigía o si era menester recoger muestras o interactuar de algún modo.
Cuando tanto él como sus compañeros terminaron la misión, procedieron a la parte más difícil y profundamente perturbadora del procedimiento: reunir sus yoes en uno solo y regresar a la Gran Sala de los Mundos, a fin de presentar sus informes ante el Consejo Ucronista.
Durante unos días, la mente permanecía en un estado de confusión, tratando de procesar recuerdos, vivencias y pensamientos de dos líneas temporales distintas, lo que, en la práctica, era como decir de dos personas que eran la misma, pero sometida a vivencias paralelas y no comunicadas. Muchos patrulleros no lograban soportar este trance. Sus mentes quedaban para siempre escindidas, en un estado de constante e incurable esquizofrenia. Soñaban con la catástrofe y con la bonanza como si pertenecieran a un mismo tiempo, confundían los hechos de una línea y de otra. Muchos de ellos, ni reconocían haber regresado al mundo real: la realidad carecía de sentido cuando era un mero problema perceptivo, y resultaba imposible percibir diferente lo que parecía igual. Se conocían casos más aterradores, como el de los dos yoes del capitán Lévinton, en paradero desconocido tras no haber logrado unirse de manera adecuada. Una historia muy triste. Lévinton le caía bien, pese a su carácter huraño, aunque humanitario. Un adorable gruñón que protestaba por todo.
Kappel no había sufrido percances en ninguna de sus misiones. Quizás algún momento de duda, alguna leve confusión, como cuando no somos capaces de recordar dónde hemos dejado la llave y luego caemos en la cuenta de que esa puerta no tiene. Su mente poseía la capacidad de almacenar en compartimentos estancos los recuerdos de los diferentes caminos. Una mente fría. Un buen patrullero.




2.


Aquella tarde, Kappel recibiría del Consejo Ucronista los despachos para una nueva misión. Había pensado solicitar el traslado a la sección de Historia Recreada cuando la rematara. La Historia Alternativa y las Ucronías estaban bien, pero siempre había querido ser un viajero en el tiempo virtual o, como lo llamaban ellos, un ucronauta. Su sueño era pasar una temporada en su época favorita de la Historia, el siglo XIX, y estudiar a sabios e inventores como Edison, Tesla, Bell, Benz y otros, camuflado con las sombras, con el poder de contemplarlos en su vida cotidiana y en su intimidad más oculta.
De momento, ningún historiador virtual había tocado ese tema. Le ilusionaba pensar que sería el biógrafo definitivo de Edison, por ejemplo. Bien es cierto que las observaciones virtuales no servían por sí solas para realizar un trabajo histórico que pudiera ser considerado por la comunidad académica y científica. El Consejo Ucronista exigía que toda aseveración constatada en un viaje fuera corroborada por los testimonios conocidos y conservados de la época. Si existían discrepancias, se debían investigar con detenimiento, realizando viajes complementarios en busca de pistas que permitieran encontrar, posteriormente, en el mundo real textos, objetos o pruebas de otro tipo, casi a modo de detectives.
El Consejo, con la pompa con la que solían realizar estos menesteres, le entregó a Kappel el dossier con la misión, grabada en un cristal de memoria y en papel electrónico. Hasta entonces no había tenido ni idea de a dónde lo mandarían; pero al descubrir en la sala a la doctora Esther Granda, que ejercería como ayudante, lo vio claro…
 Kappel tenía ante sí a una científica brillante, lo suficientemente atlética y de mente asentada para afrontar las dificultades de las ucronías más negras. Había pasado un periodo de entrenamiento de cuatro años, cuando a él lo habían lanzado al mundo virtual con una breve instrucción de seis meses. Eran otros tiempos, pensó, mirando un poco paternalista, un poco condescendiente, a la joven experta en el III Reich, el periodo de gobierno de Hitler, a principios del siglo XX, y que había terminado en un auténtico baño de sangre, humo, cenizas, horror y holocausto global. Una chica como esa de rubios y cortos cabellos, ojos enormemente negros, y pecho turgente, no debería interesarse por un tiempo tan deprimente, pensó Kappel. Por suerte, ni ella ni los ucronistas podían leer sus pensamientos.
Se sonrió, mientras ella le lanzaba una mirada de reojo y desconfianza, que aún permanecía cuando ambos se recogieron en la sala contigua. Cada uno ellos abrió los despachos sellados en una ceremonia también perfectamente protocolorizada en todos sus movimientos.
Ella fue la primera en hablar.
—Alemania, noviembre de 1939.
No le sorprendió que correspondiera viajar al citado año virtual, con la II Guerra Mundial recién empezada, dada la especialidad de Granda. Kappel no sentía especial predilección por las guerras, y mucho menos por las ucronías derivadas de esa en concreto. Lo de «Hitler ganó» estaba muy visto. Esperaba que no consistiera en eso, aunque la fecha parecía indicar más bien lo contrario. El día 8 de ese mes había tenido lugar uno de los más famosos atentados contra el dictador nazi. Bastaba ese dato para imaginarse el resto.
—Hitler debe morir durante el atentado de la cervecería —dijo Esther Granda, corroborando su intuición—. El plan es sugerirle a Elser que adelante la hora de la explosión.
Un plan sencillo, y práctico, pensó Kappel. No ocuparía mucho tiempo, lo justo para observar las dos ucronías que se estimaba brotarían del Jonbar, regresar a casa y pedir el traslado. Entendía que solo hubieran comisionado dos patrulleros para aquel fútil experimento.
La bomba del carpintero Elser estaba programada por un mecanismo de relojería para las 21:20 horas, pero Hitler había abandonado unos diez minutos antes, y con él muchos de los asistentes al acto, el estrado de la cervecería Bürgerbräukeller, desde donde había dado su discurso con motivo del aniversario del fallido Putsch de Munich de 1923. Aún así, el atentado, que no había logrado decapitar la cúpula de jerarcas totalitarios, había matado a siete personas.
Siempre se había especulado sobre las consecuencias de dicho golpe de mano de haber logrado su objetivo, especialmente, la muerte de Hitler, justo en plena «guerra de broma», periodo de la II Guerra Mundial durante el cual los aliados habían permanecido a la expectativa sin efectuar ningún movimiento de tropas ni acción bélica reseñable, en la esperanza de que el Reich no fuera más allá de la desamparada Polonia en sus pretensiones de conquista.
Kappel, como cualquier patrullero en misión, desconocía las teorías que los sabios del consejo Ucronista, en deliberaciones secretas, habrían elaborado. Era mejor no predisponerlos ni sugestionarlos, aunque resultaba imposible no tener un gusto o dictamen particular y personal al respecto. Contemplar la muerte de un personaje como Hitler no era algo que le desagradara. Estaba obligado a mostrar imparcialidad y evitar juicios de valor sobre los hechos históricos, pero no podía evitar recordar lo que ese individuo de aspecto ridículo había hecho con millones de personas y con el patrimonio histórico-artístico de media Europa. Lástima que no fuera más que un remedo.
—Partiremos en una semana —leyó Kappel. Su compañera también conocía la fecha en su despacho pero le gustaba decirlo en voz alta antes que nadie. Era el jefe, ¿no?—. Una misión fácil, para variar. Esta tarde, reunión para analizarla y documentarla. ¿Le parece bien, doctora?
—No me hable como si fuera una niña —respondió ella, fría, seca y punzante, sin un asomo de sonrisa—. Me parezca bien o mal, son órdenes y allí estaré con todos los datos que necesitamos para preparar esta misión.
Kappel sonrió de medio lado. Le hacía gracia lo en serio que ella se tomaba aquella tarea de segunda clase. Pero mucho menos que se mostrara tan esquiva. La doctora tenía fama de dura. Su devoción a la causa ucronista rozaba el fanatismo y le daba un cierto aire de rigor monástico. Siempre le habían atraído las mujeres que suponían un reto, hasta que le arreaban la tercera bofetada. Tenía alma de conquistador, no de masoquista.
—Así me gusta, doctora —le respondió él, sin perder la sonrisa.
Sabía que eso le fastidiaría más.
Ella lo miró de hito en hito. Unos ojos ardientes como los de un dragón, pensó Kappel, pero preciosos al fin y al cabo.
Esa tarde, tal y como estaba planeado, tuvo la ocasión de volver a deleitarse con ellos. La doctora parecía una efigie de hielo mientras desplegaba ante su vista, en una pantalla de aire, los detalles, informaciones y antecedentes relativos al atentado, recopilados tanto de la investigación histórica convencional como de un viaje virtual previo realizado por el malogrado capitán Lévinton. Tenían el mapa del recorrido de Elser, sus horarios, el nombre de cada persona con la que se había cruzado en sus recurrentes visitas a la cervecería en los días anteriores al atentado, durante las cuales había horadado secretamente el hueco donde colocaría la bomba. Conocían su aspecto, el de los nazis de uniforme y encubiertos, el de los peatones y el de los asistentes al discurso. Ella relató el prolijo informe con voz modulada, aséptica y firme, mientras hacía pasar las grabaciones del hecho a la pantalla aérea.
—La clave es convencer a Elser para que cambie la hora de estallido de la bomba sin que recele. Podríamos acercarnos fingiendo tener información privilegiada sobre las intenciones de Hitler —dijo ella, mientras Kappel se recreaba en sus labios de color sonrosado, apetecibles para besar.
—Brillante —bromeó él—. ¿Cree que eso hará que Elser no recele? Es como admitir que hay gente al tanto de su plan ¿no le parece? Se asustaría y abortaría la misión.
La doctora sufrió un conato de enrojecimiento cutáneo. Los novatos creían que se las sabían todas; eran expertos en mil materias, pero fallaban en lo más simple, el sentido común.
—¿Tiene una idea más inteligente? —inquirió la joven.
Su tono resentido le resultaba excitante a Kappel.
—Elser no solía leer la prensa, pero los diarios habían anunciado el cambio de planes de Hitler para ese día. Haremos que lea uno. Y para crearle interés, usted y yo nos haremos los encontradizos con el señor Elser, mantendremos una charla sobre el tema a la distancia suficiente para que nos escuche, mientras fingimos leer un periódico, «dicen que este año Hitler no hará la alocución a la vieja guardia del partido. Está demasiado preocupado por la guerra y la victoria que nos va a deparar. ¿Entonces quedamos a las diez? ¡Claro! Para entonces ya habrá terminado», algo en esa línea, será bonito improvisar. Confío en que su alemán sea bueno.
La broma ahondó la vergüenza de la doctora. ¿Cómo no se le había ocurrido pensar en que Elser no leía los periódicos? Era algo de común conocimiento para cualquiera que hubiera investigado el tema. Por otro lado, el alemán de ambos no solo era bueno, era perfecto. Como a todo patrullero se lo habían insertado en la mente a lo largo de meses de programación engramática. Un procedimiento doloroso y mareante, pero que funcionaba.
—No es seguro que la charla informal de una pareja haga cambiar los planes de Elser —se atrevió a objetar ella, no obstante su perturbación.
—No hay nada seguro. Todo son posibilidades, ¿no? Si lo prefiere podríamos entorpecer de algún modo la salida de Hitler o retenerlo el tiempo justo en la cervecería, pero se me antoja complicado…
El gesto desconcertado de la doctora Granda revelaba su inicial decepción acerca de las misiones ucronistas y su aparente grado de improvisación. Kappel la notaba tensa, molesta y como envuelta en intensas elucubraciones que tenían por objeto quitarle la razón y buscar vías más lógicas. Sin embargo, ella no trató de vindicarse esa tarde. Se limitó a estudiar de nuevo los pasos de Elser en su camino hacia el fracaso.
—Confíe en mí, doctora —le dijo él, al término de la primera sesión de ajuste de procedimiento—. Todo saldrá bien.
Ella enroscó el labio inferior. No dijo ni palabra. Se limitó a asentir con un leve movimiento de aquella barbilla de mármol con la que Kappel soñaría esa noche y las siguientes.
 

lunes, 7 de abril de 2014

Mi nueva novela de Ciencia Ficción: Los Ucronistas

Por fin he terminado esta obra breve, compuesta por tres relatos relacionados entre sí, y que se enmarca dentro del género de la Ciencia Ficción, pero a mi manera, con mucho humor. Consta de unas 55.000 palabras, equivalentes, más o menos a 180 páginas. Yo no sé ni qué número hace dentro de mi producción. Ya perdí la cuenta. Para finales de año espero haber escrito otras dos más.


sábado, 29 de marzo de 2014

Mis relatos en diversas antologías: Rubeo (terror y misterio) / Divalentis (Romántica histórica)

Mi relato "Somnia" ha sido seleccionado para la antológica de homenaje a Poe de la editorial Rubeo. Es una historia estructurada en tres partes sobre la dudosa línea entre la vigilia y el sueño.

Para Divalentis, en el recopilatorio "152 rosas" han seleccionado dos relatos, uno de los cuales quedó finalista. 



Este año me estoy dedicando mucho a los relatos y las historias y novelas cortas. Tengo más proyectos para estos próximos meses en este campo. Iremos informando. 

viernes, 21 de marzo de 2014

Dos tiendas más para comprar Otoño Sangriento en ebook.


Otoño Sangriento, primera novela de la serie de detectives privados Halvick y La Barthe, ya se puede comprar en Barnes and Noble y en Google Play para Android, ambas sin DRM ni cosas por el estilo. Mi interés es siempre facilitar la lectura. Además, he actualizado el texto y corregido errores, comillas, tipografía etc. Quizás pronto ponga a la venta la segunda de la serie, Invierno Mortal, ambientada en el París de 1893. Y a finales de año o quizás antes, me ponga a escribir la tercera parte de la serie, ambientada en la Inglaterra victoriana.



Otoño Sangriento (Google Play)

OTOÑO SANGRIENTO - Barnes and Noble (tiendas USA y UK)

domingo, 16 de marzo de 2014

Proyectos: actualización marzo 2014



Bien, sí, estoy escribiendo. Ahora mismo estoy con una obra de Ciencia Ficción, compuesta de un mínimo de tres relatos entrelazados, de los cuales ya tengo escritos dos. Tengo un tercero en proyecto, que espero no me ocupe más de 50 páginas. La extensión estimada de todo el proyecto es de unas 160 páginas, si no surge algún otro relato. De momento me gusta cómo está quedando. Echaba de menos escribir fantasía y CF. Es un género en el que me siento muy cómoda.

También tengo otros proyectos. Uno, que no sé si había hablado ya de él, que consistirá en recuperar viejas leyendas medievales españolas para hacer o bien relatos o bien novelas cortas de cada uno de ellos, que podrían ir sueltas o en un recopilatorio. Por ahora, he elegido cinco personajes históricos o semimíticos para estos relatos. Nuestra herencia histórica y cultura da para mucho, y es una pena que no se explote más.

Y finalmente, he sucumbido a la tentación y volveré a personajes conocidos. En concreto, para finales de año o mediados, iniciaré la tercera parte de las aventuras de Emma Halvick y Christophe La Barthe, esos peculiares detectives del XIX, que esta vez viajarán a Londres y a otros puntos de Inglaterra. Espero que no salga una novela tan extensa como Invierno Mortal. Estará ambientada en marzo de 1893, en principio.

Iremos informando de todo, como de costumbre. 


lunes, 10 de febrero de 2014

Pósters de la serie Liber

Se nota que tengo tiempo libre, ¿eehh? El caso es que me ha dado por hacer unas portadas de mi serie Liber, en estilo movie poster, como si fueran pelis. Es un mero divertimento, claro. Haré unas versiones sin personas para subir a Amazon. 

Para el que no lo sepa, los tres libros se pueden leer por separado aunque comparten varios protagonistas, sobre todo el segundo y el tercero. Tienen en común la presencia de un libro especial o maravilloso que impulsa a los protagonistas a la aventura (en los dos primeros) o a una intrigante investigación (en el tercero).

Liber Mundi, Liber Hespericus, Liber Umbrae.


Se pueden leer en Amazon, ya que estamos...


domingo, 2 de febrero de 2014

Proyectos: actualización febrero 2014



Estoy aprovechando el inicio de año para escribir relatos. No es algo que haga normalmente, pero he pensado presentarme a algún premio. Si gano (cosa rara), pues muy bien, y si no, ahí tengo unos relatos que puedo recopilar y subir a Amazon. 

Tengo ya escrito un relato de estilo romántico para un premio cuyo plazo termina el 14 de febrero, otro de misterio-terror para el 28 de febrero, y estoy en plena escritura de uno de ciencia ficción para junio. Este me llevará más tiempo, puesto que son muchas más páginas, y además, es algo más elaborado.

Aparte de los relatos, empecé una novela que tenía pendiente desde hace tiempo. Se trata de una obra compuesta de varias historias paralelas. Llevo como 20 páginas, pero de momento queda en segundo plano hasta que no termine todos los relatos pendientes. 

También estoy esperando el fallo de un premio, pero bueno, sé que no voy a ganar.

Lo cierto es que ahora ocupa casi todo mi tiempo el trasvase de reseñas del antiguo blog Regina Irae al nuevo.

martes, 21 de enero de 2014

Nuevo Blog de Críticas Literarias Regina Irae



Con motivo de nuestro décimo aniversario en la red, hemos cambiado el blog de Críticas Literarias Regina Irae a un nuevo sitio, a Blogger en concreto. Miarroba no me gustaba nada. Este nuevo sitio permite un mejor manejo de las plantillas y gadgets, además de tener cero publicidad, que es algo muy molesto. 

Espero que nuestros seguidores continúen siendo fieles en este nuevo sitio. Se ruega actualicen los marcadores y los feeds, para no perderse ni una sola crítica, ja.

jueves, 16 de enero de 2014

Y todo lo demás es literatura, ahora también para Google Play (Android)

Pues sí, también se puede conseguir la novela para leer en tabletas y teléfonos inteligentes en este enlace de Google Play o buscando el libro en el buscador de la tienda. Cada vez tienen menos excusas para no leerme, jejeje.

Recuerdo un poco el argumento de la obra: 

La joven Amélie no tenía ni idea de lo que le esperaba cuando respondió al anuncio del escritor Víctor Mateo. Durante dos meses, la chica lo ayudará a transcribir los textos de su nueva obra, una novela romántica, que no es precisamente de su agrado, mientras Eva, la esposa en silla de ruedas del caballero, pinta en el jardín. Cuando él le hace una proposición francamente indecente y deshonesta, Amélie se ve en la tesitura de tener que elegir entre traicionar sus arraigados principios morales o arrojarse a los brazos de un hombre atractivo que esconde algunos secretos inconfesables...

lunes, 6 de enero de 2014

Y todo lo demás es Literatura. Versión epub

También he subido el libro de "Y todo lo demás es literatura" en epub, con una curiosidad. Si se comparte el anuncio y la compra en las redes sociales sale a mitad de precio. Claro que la mitad de un euro son 50 céntimos... Vamos, que está baratísimo. 



Se trata de una obra que yo considero menor, breve, fácil de leer y con un tema y una trama sencillos. ¿Podrá la protagonista entregarse al sexo sin amor sin caer en los clichés que el escritor Víctor Mateo plasma en sus novelas románticas?

Novela en payhip (epub)

sábado, 4 de enero de 2014

Y todo lo demás es literatura, en Amazon.

Acabo de subir esta novela a-romántica y poco erótica a Amazon. Espero que le guste a alguien. Es una obra sencilla, breve y algo diferente del resto de mi producción, por eso se la he adjudicado a S.K. Halvorsen, ja. Es muy baratina, menos de un euro.




"La joven Amélie no tenía ni idea de lo que le esperaba cuando respondió al anuncio del escritor Víctor Mateo.

Durante dos meses, la chica lo ayudará a transcribir los textos de su nueva obra, una novela romántica, que no es precisamente de su agrado, mientras Eva, la esposa en silla de ruedas del caballero, pinta en el jardín.

Cuando él le hace una proposición francamente indecente y deshonesta, Amélie se ve en la tesitura de tener que elegir entre traicionar sus arraigados principios morales o arrojarse a los brazos de un hombre atractivo que esconde algunos secretos inconfesables..."

jueves, 26 de diciembre de 2013

Resumen del año y Feliz Navidad y Próspero año 2014

Bueno, otro año más que se termina, así que ahí va mi felicitación. Debería escribir más en el blog, pero estoy algo vaga. 

Este año he escrito mucho. Terminé "Antisistema", "Y todo lo demás es literatura" y un par de novelas más bajo seudónimo, una de las cuales he enviado a un premio literario. Así que no ha estado mal. Puede que pronto pueda subir alguna novela más para descarga, a precios módicos, como siempre. 

Pienso que con una buena planificación de tiempo se puede ser muy prolífico. La última obra la empecé el día uno de diciembre y la terminé el 21. Es decir, 133 páginas aproximadamente en tres semanas. Esta forma de escribir me ha servido como ejercicio para evitar las digresiones, rellenos y textos sobrantes. Incluso empecé a escribir sin esquema, dejándome llevar, a modo de experimento, pero al final, sí que anotaba escenas posibles en mi libreta para no perderme. 

Durante este tiempo, he estado pensando. Creo que para Amazon no es rentable pasarse medio año escribiendo una novela de 500 páginas que lleva mucho trabajo y documentación para ponerla a un precio irrisorio de 1 euro o similares. Es mucho mejor escribir relatos o novelas cortas (como de 100 páginas), y ponerlos al mismo precio. Es lo que se está viendo en Amazon. Además, a lo mejor los lectores también prefieren lecturas más ligeras. Tal vez ese año 2014 me pase al bando de Dumas y Victor Hugo, es decir, al del folletín, las novelas por entregas. Procuraré escribir más en corto y generar más libros. Así que los proyectos literarios que tenía para el 2014 quedan un poco en suspenso. Cada día se me ocurre algo nuevo. No se puede ser tan inconstante. 

En cuanto a lecturas, he batido mi récord desde que estoy en Anobii y llevo recuento de libros. He superado los cincuenta libros leídos, unas 16.000 páginas en total. Podría ser mejor, sí, pero la falta de tiempo y el trabajo lo han impedido. A ver si el próximo año puedo superar esta marca. Lo malo es que realmente apetece leer muy pocos libros de los que hay en el mercado. Seré yo, pero ni los temas ni los estilos que se ofrecen en los últimos tiempos me llaman. 

¡Feliz año nuevo a todos! 


lunes, 25 de noviembre de 2013

Terminé mi décimoctava novela

Bien, estos días o semanas he estado un poco ausente. Estaba terminando una novelita de unas 275 páginas, que será la tercera que registre este año. Mi año record, a decir verdad. Antes de esta, había registrado "Antisistema" y "Y todo lo demás es literatura". Casi no me lo puedo creer. Pero bueno, ya por este año creo que estuvo bien. Para el año que viene quiero hacer algo un poco más ambicioso e igual solo soy capaz de escribir una o como mucho una larga y una más breve y ligera.

La décimoctava es de tema romántico y aún no tiene título definitivo. Iremos informando según vaya teniendo ideas para el título o según vaya haciendo portaditas etc. No sé muy bien qué haré con esta obra, si mandarla a algún concurso o editorial o subirla directamente a Amazon. Ya lo pensaré.

Ahora merezco un descanso de un mes como mínimo ja, ja, antes de empezar de nuevo con la creación.

martes, 22 de octubre de 2013

Viaje a Italia octubre 2013

Bueno, pues ya regresé de mi viaje de diez días a Italia. Estuve unos cuantos días en Roma (del 11 al 15) y el resto en un tour por varias ciudades, como Florencia, Pisa, Venecia, Verona, Padua y Milán. En algunas fue casi visto y no visto, ya saben cómo son los viajes organizados. A mí no me gustan mucho los tours con guía y tener que ir con el grupo y estar pendiente de horarios y madrugones (algunos días nos despertaban a las 6:00 AM, antes incluso de lo que suelo madrugar para ir a trabajar). Casi no te puedes parar a ver cosas o a hacer fotos que ya está el guía a tres kilómetros.



Roma es una ciudad muy paseable, está todo junto por suerte, salvo alguna cosilla en las afueras como la Via Appia Antica o las Catacumbas, pero el resto se puede ver casi todo yendo a pie. Y mucho mejor ya que nunca vi un metro tan malo. Viejo, pocas líneas (dos) y mucha parte de la ciudad por donde no hay ni una sola parada... Ni que decir que los hoteles estaban todos lejísimos. En el de Roma había hasta que tomar un bus para llegar a la parada de metro más próxima... 



De las otras ciudades me gustaron Milán y Venecia sobre todo. Verona podría haber pasado sin verla y Pisa es solo la plaza donde está la catedral y la torre... Florencia, bueno, es una ciudad antigua y tal, con varios sitios típicos. Milán ya se parece más a las ciudades centro europeas. La catedral es impresionante, la verdad, y también el cementerio Monumental. 



 Vi mucho la televisión italiana, que es igual de mala que la española, comí pasta y pizza, y comprobé cómo realmente atardece más pronto (sobre las 6:35 pm empezaba a oscurecer, para las 7 ya era noche cerrada) que en España y cómo también se come y se cena mucho antes que aquí. Vamos, que también son Europa. 



Pero ya hemos regresado y ahora toca volver al trabajo, a las novelas, puf.




viernes, 6 de septiembre de 2013

Regina Irae, Los del Otro Lado y Liber Hespericus en epub - 2013

Poco a poco iré subiendo en epub las novelas que no tengo en Amazon KDP, el cual exige exclusividad. Por suerte no marqué la casillita del KDP en todas. En cuanto termine la exclusividad de las otras, también las subiré en epub a precios muy ajustados y con una novedad, la de poder lograr descuentos los compradores solo compartiendo el enlace en Facebook o Twitter. Así un libro que cuesta 0,99 euros, se quedaría en 0,50 euros. ¡Vamos, que el que diga que es caroooooo...!!!!

Incluso la lista de las que ya se pueden descargar de esta manera:

-Regina Irae
-Los del Otro Lado
-Liber Hespericus

martes, 13 de agosto de 2013

Y todo lo demás es literatura: portada y sinopsis

A ver qué tal esta portadinaaaaa.



Sinopsis provisional:

La joven Amélie no tenía ni idea de lo que le esperaba cuando respondió al anuncio del escritor Víctor Mateo.

Durante dos meses, la chica lo ayudará a transcribir los textos de su nueva obra, una novela romántica, que no es precisamente de su agrado, pues está bastante mal escrita, mientras Eva, la esposa en silla de ruedas del caballero pinta en el jardín. 

Cuando él le hace una proposición francamente indecente y deshonesta a más no poder, Amélie se ve en la tesitura de tener que elegir entre traicionar sus arraigados principios morales o arrojarse a los brazos de un hombre que está muy bueno.
 
¿Triunfará el Bien sobre el Mal? ¿Recuperará Eva la movilidad de las piernas? ¿Será Víctor un amante increíble? ¿Lograrán rematar la novela entre tantos gemidos y sudores antes de que termine el verano?

Mi nueva novela "Y todo lo demás es literatura", registrada

Sí, he registrado hoy mi novela "Y todo lo demás es literatura" (novela A-Romántica y poco Erótica). Es un nuevo subgénero dentro del género rosa, quizás podría hasta denominarse género fucsia. El título hace referencia un verso del poeta Verlaine. En la novela se habla de  literatura (romántica) con un humor soterrado y algo cruel en ocasiones, pero bueno, como no la voy a mandar, creo, a ninguna editorial, he podido escribir a gusto y sin censura, ja, ja. Ahora tendré que hacer una portada chuli y tal, para Amazon. 

Esta novela supone mi récord personal de ejecución: la empecé el 6 de julio, y la terminé ayer (contando revisión), es decir, un mes y una semana aproximadamente, 61.000 y pico palabras, unas 210 páginas. Naturalmente, dentro de un mes la revisaré otra vez. Las cosas hay que dejarlas reposar. Ahora está en fase beta y mis lectores ídem la valoran con suma atención...

Creo que inaugurará mi serie de "Novelas no ejemplares" dedicadas al "homenaje" a los subgéneros...

martes, 16 de julio de 2013

Mysterium Tremendum I ya en Amazon




Por fin he subido la Parte I de mi más voluminosa obra, Mysterium Tremendum, tercera de la serie de Regina Irae, casi mil páginas de sinsentidos y aventuras surrealistas por varios universos...  Vamos, de cuando escribía sin importarme la publicación ni esas cosas, solo por divertirme. Ojalá volvieran esos tiempos...

En la primera parte, de cerca de 500 páginas, tenemos una trama de historias cruzadas de varios personajes: Los Lippershey por un lado, la familia de Cristina D'Armani por otro, extrañas apariciones de criaturas en Calibánn, ciudad, que como saben los seguidores de esta serie, es bien dada a estas cosas... 

La acción se inicia cuando, tras el asesinato en público de un famoso mentalista, extraños sucesos perturban la sosegada vida de la capital de Arberia, Calibánn: aparecen unicornios, monstruos alados, se ven luces... en fin, lo de siempre. Y, como siempre, los miembros del Instituto Philip Dreyeris de Investigaciones parapsicológicas, con los extravagantes doctores Sir Alex Lippershey y Sergio Adamski a la cabeza, tratarán de poner un poco de orden. El mundo puede estar tranquilo... ¿o no?

Como esta obra es las primeras que escribí se nota cierta incontinencia verbal que por suerte he corregido en posteriores novelas. Con respecto a la edición que estuvo colgada gratuitamente en este mismo blog hace unos meses hay algunas mejoras y correcciones, así que los piratas que actualicen los archivos, jejeje, porque esta versión es algo mejor.

Como de costumbre, y para facilitar las cosas a los lectores, la novela no tiene DRM, con lo cual se puede convertir a otros formatos usando el programa que todos saben.