Web de M. C. Mendoza

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sábado, 21 de mayo de 2011

El Sistema eres tú (movilizaciones de mayo 2011)



Los manifestantes de los "indignados" atacan y con razón a los cabecillas de un sistema que nos ha robado lo que generaciones anteriores consiguieron con lucha y sangre (literalmente). Políticos, banqueros, medios de comunicación... Todos estos poderes han recibido duros y merecidos ataques durante las jornadas de movilización que hemos contemplado en varias ciudades españolas, en especial en Madrid, en la Puerta del Sol. Que los gobiernos gobiernan de espaldas al pueblo, ya lo sabíamos, que la legislación electoral es injusta y prima a los partidos nacionalistas minúsculos pero concentrados geográficamente, no creo que se descubra ahora. Los bancos abusan, e incluso en medio de una brutal crisis económica tienen beneficios. Empresas con ganancias echan a miles de empleados, y suben el sueldo a sus directivos, mientras otras mantienen a sus trabajadores en condiciones inaceptables. Hay corrupción en ayuntamientos y en el poder central. Y casi cinco millones de personas oficialmente desempleadas. ¿Quién puede decir que los indignados no tienen sobradas razones?

 Ahora bien, criticar a los políticos y al "sistema" en general es lo más fácil. De hecho, se ha llevado haciendo casi desde que el mundo es mundo, y otros lo hicieron incluso mejor. Para mayor inri los acampados se definen como "no antisistema". Es decir, no es que quieran cambiar el sistema sino que desean participar de él. O dicho de una forma más amable, para que no suene tan pequeñoburgués, "reformarlo", "regenerarlo". Y me pregunto yo... ¿acaso el "sistema" no lo hace la propia sociedad? ¿No es este el sistema que hemos generado entre todos? ¿No tenemos todos la culpa?

Ahora vuelvo los ojos hacia la sociedad que critica lo que ella misma es. Sucede un terremoto en territorio nacional y los dueños de pisos (particulares, personas corrientes, no banqueros) doblan el precio de los alquileres para aprovecharse de las personas que necesitan alojamiento urgente. Me cuentan que incluso gente de otros municipios se cuela entre los afectados para recibir víveres y ayudas por la cara. Cambiando de tercio, casi todos conocemos casos de personas que cobran subsidio de desempleo y figuran como desempleados y al tiempo están trabajando. O de gente que dice:  "no, no pienso buscar trabajo durante el tiempo que dure el subsidio; luego ya me pongo a buscar". Hablamos, en algunos casos, de dos años de subsidio. Y la gente lo ve bien. Por no mencionar esos padres que fomentan el que sus hijos sean unos parásitos ("No, hijo, no vayas a trabajar a ese sitio. Total para lo que te pagan. Tú prepara unas oposiciones/estudia y mientras te financio yo..."). En otros paises, los chicos con dieciocho o menos años ya se buscan la vida con pequeños trabajos al menos para sus gastos. Personas con delitos que se presentan a las elecciones ¡y la gente les vota! No, no es solo que los partidos los pongan ahí, es que miles les votan sabiendo que no son trigo limpio. ¡Nadie te obliga a votar a un político corrupto! En otro orden de cosas, recuerdo una subvención que dieron en mi comunidad para que la gente menor de 35 años comprara un ordenador. Picaresca: muchos compraban el ordenador en el Corte Inglés, presentaban la factura para pedir la ayuda, y luego ¡devolvían el ordenador! Otros le pedían a un amigo o familiar menor de esa edad que figurara por él en la petición.  Y qué decir de lo que siempre nos recomendaban nuestros padres: compra un piso y cuando pasen unos años lo vendes por mucho más y ganas x dinero. No, no fueron los gobiernos quienes pusieron la vivienda por las nubes, sino muchos especuladores pequeños, nosotros mismos, a decir verdad, en busca de dinero fácil a costa de las personas que realmente necesitaban una casa para vivir. Por no mencionar los profesionales o autónomos que te hacen la factura sin IVA que TÚ aceptas para pagar menos, y al tiempo, ayudas a esa persona a defraudar. O la familia que se resiste a cotizar por la empleada del hogar, y contrata a una inmigrante, que es más barata, cuando a lo mejor por otro lado está despotricando contra la llegada de inmigrantes "que roban el trabajo a los nacionales"... ¿Cómo no va a haber empresarios opresores si ya la gente normal de la calle trata por todos los medios de pagar menos por más? Relación no exhaustiva de algunos casos del día a día en los que se pone de manifiesto una falta grave de sentido cívico.

Los jóvenes y los menos jóvenes están en la calle protestando con toda razón. De hecho, ya iba siendo hora. Aunque apoyo cien por cien a cualquiera que se atreva a quejarse, a luchar por sus derechos y a desafiar al poder establecido no puedo evitar tampoco en este caso mi "mirada crítica".  Para mí la revolución prioritaria es la social, un cambio radical que llevara a la gente a la revalorización de los conceptos de "ciudadano" y de "moral pública". Ser ciudadano es responsabilizarse y tomar partido, es denunciar comportamientos no éticos de personas que abusan del sistema (también personas corrientes), reconvenir a un amigo si hace lo que no debe en lugar de darle una palmadita en la espalda y decirle "qué listo eres, qué bien engañas a Hacienda o te libras de pagar las multas o qué bien fingiste una enfermedad para cobrar paga", es tener un sentido de "sociedad" como grupo que procura el bien común por encima de ideologías políticas desfasadas. La moral pública es indignarse cuando un político miente o comete un delito, independientemente de que sea o no de nuestro partido, y no parar hasta que esa persona deje el cargo, es exigir el máximo de solvencia y honestidad en quienes gobiernan, nunca olvidemos, por delegación nuestra, no por ellos; también en las personas cuando ejercen derechos. No se pueden exigir derechos sin estar dispuesto a la vez a contraer obligaciones. En otros países, quien defrauda a Hacienda está mal visto; aquí solo si es un "rico", pero ¡los no ricos también lo hacen! También es moral pública participar en la democracia al margen de los partidos, en organizaciones cívicas siempre vigilantes.  Es dimitir automáticamente sin que nadie te lo pida ante la mera sospecha de actuación inadecuada en el cargo... Mantener el equilibro entre la naturaleza egoísta del ser humano y el pacto social, en suma. Pero para todo esto lo que debe cambiar es la mentalidad y no solo la de los políticos, sino la de toda la sociedad. Lo que ha fallado en la nuestra no es que los políticos y otros poderes fácticos se hayan corrompido, ¡es que les hemos dejado hacerlo! Sí, nosotros.

Si se logra esto con las movilizaciones, estaremos ante un hecho histórico en España, que tiene que dejar de ser "diferente" de los países de nuestro entorno. Pero claro, lo primero que tiene que cambiar es la mente y nuestras arraigadas costumbres... ¿Estamos dispuestos? Si es así, bienvenidas sean las revoluciones.

3 comentarios:

Gissel Escudero dijo...

Bien dicho, Cova. La honestidad debe empezar por uno mismo. Al fin y al cabo, los políticos en democracia suelen ser un reflejo de la población.

M.C. Mendoza dijo...

Exactamente. Has captado lo que quería decir. El "sistema" es reflejo de la sociedad que construyen los pueblos. No podemos exigir a los demás lo que nosotros no estamos dispuestos a hacer. El primero compromiso es el de ser honesto y ético en nuestro proceder como ciudadanos. Es mucho más difícil esto, claro.

Mónica dijo...

Nadie elige un sistema, el sistema te engulle. Y los jovenes ( y algunos más ) quieren que 'el sistema' cambie. Los banqueros no van a cambniar su 'sistema' para generar ganancias.Pero a los políticos hay que apretarles los machos.