Web de M. C. Mendoza

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jueves, 14 de agosto de 2008

Otoño de Sangre (Madrid 1888) registrado



Ya está registrada mi nueva novela. Se puede leer más sobre ella en la entrada correspondiente del menú de la derecha.

Adelanto que se trata de una aventura detectivesca con ambientación histórica. Los protagonistas son dos detectives franceses que vienen a España, contratados por una parroquia, para resolver el asesinato de un cura. También habrá una buena dosis de romance, como no. Ya me conocen: amores imposibles y frustrados, amores apasionados, amores que llevan a la locura...

El título es "Otoño de Sangre", aunque de momento es un poco provisional. Mi primera idea era titularlo "Los Protectores", en honor a la organización que protagonizaba la obra, pero al suprimir esta organización y transformarla en una agencia de detectives, tuve que cambiar el título.

1888 fue el año de Jack el Destripador, que se menciona en la novela aunque no trata de eso, sino de una serie de crímenes que tienen lugar en Madrid por las mismas fechas. Nuestro hispánico asesino es más fino, no destripa ni nada, pero tengamos en cuenta que en España siempre vamos algo atrasados con respecto a Europa. En aquella época, también.

Escribir una novela de ambientación histórica es complicado, y seguramente he metido la pata más de una vez. He tratado de ajustarme a la época lo más posible, llegando a leer periódicos del otoño de 1888, pero nada es perfecto. El lenguaje también imita algunas formas del XIX, sin pasarse (bueno, quizás es algo barroco). Como está recientita seguramente haré muchas reformas a lo largo de los meses. De momento la voy a dejar tal cual, que repose un tiempo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Está bien. Hay algo que ..... verás, María Covadonga, la descripción del jóven en la estación es excesivamente cinematográfica, se parece mucho a escenas que se han visto ya en bastantes películas, no muy nuevas.

Un hombre no "presenta" a otro su mano, se la tiende, no con pinzas, pero es la expresión más ad hoc para estos casos, y la mano que percibe el detective ( que es un tío ) del jóven ( que es otro tío ) no puede ser calificada de "delicada" porque suena rarito como impresión atribuida al detective L.B sobre y acerca de la mano del jóven reporter. Todo esto te lo digo con el permiso del Sr. Rector, que es quien manda aquí, y a lo mejor él prefiere que sea así, ( esto que añado son cosas de una medicación que me hace extrapolarlo todo, disculpáme, no es nada personal María Covadonga )

Yo ya tengo un sospechoso y todo, ¿ que te parece ? a ver a ver, ¿ quien era aquella "mujer" que apareció después de las otras, la que vió Lope ? ( me parece que esto no debo escribirlo, pero no me resisto a hacerlo, lo hago por tí, para ayudarte. ¿ Lo entiendes, verdad ? Si te parece no apruebes este comentario, pero hazme saber tu parecer sobre él. ( isabel )

M.C. Mendoza dijo...

jaja, tomo nota de tus indicaciones.
Lo de la mano delicada, bueno, es que quería caracterizar al joven precisamente así, como algo femenino, delicado, pero bueno, lo revisaré. Recuerda que este es el borrador. Yo dejo reposar la novela y al cabo de un mes o así la vuelvo a revisar. Además, ni pasó por revisión de estilo ni nada. digamos que está "en bruto", jaja.
Es difícil tener un sospechoso ya en los dos primeros capítulos y algo me dice que yerras, jaja, pero bueno, es lo bueno que tienen las novelas de este estilo, que hacen especular. A este respecto yo soy partidaria de dar pistas suficientes a lo largo del libro como para que el lector averigüe por sí mismo. Detesto esas novelas donde te lían todo y al final el culpable se lo sacan de la manga, sin que haya indicios anteriores, y solo buscando "epatar" y sorprender al lector con alguna solución que ni se espere.